Mindfulness para niños

 

 

MINDFULNESS PARA NIÑOS

En nuestro programa de terapia para niños con  TDAH, o problemas de inestabilidad emocional, como puede ser el acoso escolar, una separación, un duelo…utilizamos  Terapia  Mindfulness.

Cuando un niño acude a nuestra consulta medicado por un diagnóstico de TDAH, se procede a tratar al niño de manera conductual y psicopedagógica, de modo que si sus padres y pediatra también lo consideran oportuno, se retira de manera paulatina la medicación.

Esto supone que el niño se enfrente a días de carencia, en los que es posible que se sienta mal, ansioso, súper estimulado…, al principio, es duro, y muchos padres y profesores se ven tentados a claudicar, pero es preciso, tener paciencia y saber que tras la tormenta siempre viene  la calma, la mejoría y la normalización.

Nuestros pacientes y alumnos son la mejor prueba de ello.

El Mindfulenss junto a otros instrumentos de nuestra terapia para niños con TDAH o TDA, es indispensable, utilizarlo desde el principio porque supone una mejora de la capacidad atencional y de concentración del niño.

Al entrenarles en Técnicas de Mindfulness les dotamos a nuestros niños de herramientas de autocontrol y aumentamos su capacidad de concentración y atención.

Paralelamente se les enseña a  relajarse y comienzan a aprender lo que es la meditación, dentro de un mundo lleno de stress y ansiedad.

El Mindfulness es una psicoterapia de tercera generación que puede entenderse como terapia de atención y conciencia plena, como presencia atenta y reflexiva a lo que sucede en el momento presente.

Consiste en  que el niño  se centre en el instante presente de un modo activo, procurando no interferir ni valorar lo que se siente o se percibe en cada momento.

Es un procedimiento terapéutico en el que se trabajan los aspectos emocionales y otros procesos de carácter no verbal, mediante la observación y  aceptación, para vivirlos en su propia condición, sin ser evitados o sin intentar controlarlos.

 El control sobre sucesos incontrolables, personas o situaciones, de procesamiento automático, requiere de la mera experimentación y exposición natural con la menor interferencia posible.  Con  “Mindfulness”  se aprende a:

 

  • Centrar la atención en lo que se hace en cada momento o en el momento de la vida diaria que se desee percibir, qué se siente o piensa,  de manera que esas sensaciones, preocupaciones o cualquier contenido mental centren  al niño en el presente.
  • Rechazar automatismos. Conductas estereotipadas, que deseamos modificar.
  • Desarrollar un estilo de vida autoconsciente. La regulación y autocontrol de uno mismo.
  • Abrirse a las sensaciones físicas que se están experimentando, con la intención de no luchar contra ellas, sino de aceptarlas tal como son, provoca el efecto de relajar la tensión interna.

 

Los pasos en la técnica del “Mindfulness” centrados en los síntomas físicos son:

- Identificar la sensación física (“ansiedad”) y la parte del cuerpo donde más intensa es (“en la tripa”).

- Reconocer los pensamientos que la acompañan (“¡Qué ansioso estoy!”).

- Aceptación radical de la sensación (“Es una sensación que tengo ahora mismo”).

- Respiración centrada en la sensación (“Al inhalar, cojo aire; al exhalar, dejo salir el aire de la tripa”).

- Decidir si podemos tolerar la sensación y vamos a aplicar cualquiera de las técnicas de cambio que conocemos (Me pregunto “¿Puedo hacer algo para cambiar las cosas?”).

El Mindfulness supone para la salud de niños y adolescentes que son capaces de aprender dichas técnicas un cambio significativo en su conducta, en su forma de ver la vida: la atención y conciencia plena se convierte en una de sus fortalezas para impulsar cambios positivos en su salud.

Dª Cristina Otaduy Vivo